Tras dos décadas de la implementación del Sistema Procesal Penal Acusatorio en Colombia, nos surge una pregunta inquietante: ¿Por qué, a pesar de tener una estructura normativa clara, nuestro sistema judicial-penal sigue sumido en la congestión, la imprecisión técnica y las interpretaciones personalistas?
En esta obra proponemos desmitificar las complejidades que han convertido el proceso penal en un obstáculo para la justicia. Por medio de una crítica aguda a la «actitud personalista» de los profesionales del derecho, creamos una herramienta simple, lógica y práctica: el mapa del caso.
En ella se busca demostrar cómo en la administración de justicia, no solo desde el ámbito del juez, sino también desde la postura de los abogados defensores y fiscales, se desarticula el sistema penal, que en los códigos consagra el compromiso y la necesidad de eficacia, justicia real, restauración del daño y celeridad procesal, pero que, en la vida real, ninguno de esos objetivos se logra.
El mapa del caso no es solo un libro de teoría jurídica; es un llamado a crear metodología para el estudio del caso penal, en el que se evidencia la coherencia, la lógica y la eficacia en los estrados. Es una invitación a dejar atrás la búsqueda de figuración personal para retomar el verdadero norte de la abogacía; permitir la fluidez y la claridad en la administración de justicia, teniendo en cuenta el espíritu de las normas procesales y sustanciales.
La aplicación de esta propuesta aportará a la eficacia en el ejercicio de la abogacía en el campo penal, y también dará a conocer cómo plantear y llevar un caso desde la óptica del defensor, el juez y el fiscal, para evitar llegar a la etapa de juicio, con lo que denominamos como un «caos procesal» y a cambio se propone crear el mapa del caso, en el que se evidencia estudio, método, conocimiento, estructura y, sobre todo, táctica y estrategia procesal, lo que limita la creencia, equivocada, por supuesto, de que el juicio es un teatro político o un juego de azar.